SIMÓN GUACAMAYO, su tesoro es la memoria

pic-terrace

Hace algun tiempo habia escuchado/leído sobre un cortometraje Venezolano que se estaba realizando en aquel momento llamado SIMÓN GUACAMAYO, es de imaginarse que la primera asociación que me llega a la mente es con la canción de la banda Venezolana Desorden Público. Bueno, me destine a buscar más información sobre dicho cortometraje, contacte al director por medio de las redes sociales y di con el trailer. Solo me tocaba esperar ya que el cortometraje estaba en su fase de producción. No se a ustedes, pero yo como Venezolano, al escuchar/leer el nombre de SIMÓN GUACAMAYO me hizo sentir un poco identificado, aunque no soy tan fanatico de Desorden Público, ese nombre me hace pensar en Venezuela definitivamente, me hace recordar aquellas guacamayas charlando en lo más alto de los árboles al lado de mi casa. Cabe destacar de que el director Sergio Porras aclara en varias entrevistas de que el nombre no tiene nada que ver con la canción de la banda de Ska.

poster-web

La historia habla de SIMÓN (Javier Figuera), un joven Venezolano que se encuentra en el dilema entre elegir irse o quedarse en su país. Mientras la mayoría de sus amigos y familiares ya se han ido, él se encuentra en la búsqueda de razones para seguir el camino de sus amigos o quedarse en su tierra. Estoy seguro que muchos de ustedes se plantean este dilema por muchas razones,y es que actualmente Venezuela vive una fase social que jamás habíamos vivido antes, y no me refiero solo a la crisis economica o politica, hablo de una crisis social en donde la migración es una característica notable. No importa de qué tendencia política seas, creo que cada uno de nosotros somos un SIMÓN GUACAMAYO en búsqueda de la respuesta a este dilema.

Y es que no se trata solo de si te vas eres menos Venezolano o si te quedas eres un héroe de la patria; como lo plantea la bloguera Betina Barrios Ayala en su artículo “Irse, quedarse, ir o venir, entrar o salir la cual influenció al director para desarrollar este cortometraje. Yo creo que se trata más de un proceso histórico (por muy académico que suene) en donde nosotros en un continente joven dentro de un país aún más joven, no hemos aprendido a convivir de manera globalizada debido a la alta cantidad de recursos naturales que nos han mantenido en una comodidad utópica, inventada por unos cuantos obviamente. Sin importar cuales sean las razones, lo cierto es que jamás hemos tomado oficialmente el papel de inmigrante hasta ahora. El cortometraje de Sergio, muestra una peculiar visión del fenómeno del auto-exilio que se viene observando en los últimos años en Venezuela, al punto de llegar a sentirse identificado con el conflicto que vive el protagonista durante la historia.

pic-rita

Actúan Javier Figuera (Simón), J. René Guerra (Rita) y Alí Rondón (Enrique), rodada en la ciudad que algunos años atrás la llamaban “Ciudad de Despedidas”, Caracas – Venezuela. Un país de gente que se fue, regresa y se va de nuevo; despedidas y no despedidas de esas que no dan tiempo de darlas. El cortometraje pinta el sentimiento bastante claro en un SIMÓN que representa no solo a jóvenes profesionales sino a padres de familias enteras que toma la dura decisión de irse o quedarse, por que definitivamente sea la decisión que tomes será duro y lleno de un aprendizaje singular.

Su milagro está en sus pasos
su escudo es pecho desnudo
son sus armas las palabras
que ninguna jaula atrapa
con el Dorado por dentro
llano, selva, mar, montaña
sangre libre palpitando
su tesoro es la memoria”

– (El tumbao de) Simón Guacamayo – Canción de Desorden Público

Somos guacamay@s expandiendo nuestra habitad, pero jamas se olvidara de dónde venimos. Venimos de una tierra que necesita dejar de gatear para empezar a caminar, que necesita aprender y conocer, que necesita del que se queda y del que se va.

pic-simon

Felicito a Sergio por este trabajo que como muchos, hacen del Cine Venezolano cada vez mejor. Por favor, aqui les dejo el cortometraje para que lo vean.

Advertisements

No somos el mejor país del mundo

No somos el mejor país del mundo

No es desconocido para nadie de que en Venezuela se esta viviendo un proceso migratorio bastante importante y peculiar. Yo soy parte de él, como muchos de mis amigos, familiares y conocidos.

Las razones podrán ser muchas y aunque este comportamiento migratorio tiene ya más de dos décadas, es en los últimos años en donde se ha visto un aumento significativo acompañado de la razón más lógica: La búsqueda incansable por una calidad de vida. Para muchos es triste este proceso, sabiendo que tus hijos, amigos, hermanos, nietos, sobrinos, estan dejando el país; o en el caso de nosotros, alejarnos de nuestros padres, hermanos, abuelos y amigos. También para muchos es triste que la juventud venezolana está migrando, dejando un vacío profesional en el campo laboral Venezolano.

Sin embargo tengo una mirada muy positiva sobre este proceso, y no me refiero al romanticismo desmedido de muchos al decir “Todo estará bien” o lo que peor contamina la cabeza de todos “El tiempo de Dios es perfecto”. Me refiero a que dando un vistazo a la historia nos daremos cuenta de que muchas grandes naciones han pasado por procesos migratorios catastróficos, por eso considero darle una visión un poco más optimista a este proceso tomando en cuenta lo siguiente:

Es la primera vez en la historia de Venezuela en donde su población se torna una población de mundo al tener presencia en muchos paises. Siempre hemos sido receptores de emigrantes, que para los años 1840 – 1850 eran Italianos, Alemanes y Españoles (Isleños). Luego para 1914 – 1938 Venezuela y el petrolero, les abren las puertas a otra ola de inmigrantes. A mediados de 1950 – 1970 en donde Venezuela se habia consolidado como el país con mayor desarrollo de la region, se convierte en un punto de interés para muchos empresarios extranjeros. Esto a vista general, nos muestra que siempre hemos sido el HOMECLUB.

Ahora nos ha tocado ser el VISITANTE, nos toca ahora llevar nuestra cultura como estandarte y compartirla con el mundo. Conocer y (tratar de) entender otras culturas, otros idiomas, que nos brindan su cálida bienvenida a brazos abiertos y se muestran receptivos e interesados en conocer de donde vienes. Todo esto con el plan de aprender y crecer como INMIGRANTE como CIUDADANO DEL MUNDO, no somos los primeros ni seremos los últimos, y me siento bien al saber que los Venezolanos estemos pasando por este proceso, lo necesitamos, para luego volver en un futuro con una madurez social que ayude al resurgimiento de esta nueva sociedad Venezolana.

Gastronomía Venezolana

Cometemos un error cuando interactuamos con otras culturas, nos volvemos egocentristas (si es que ya no lo somos) al pensar que SOMOS EL MEJOR PAÍS DEL MUNDO. Dejen decirles algo, no lo somos. Y no porque Estados Unidos, Inglaterra o Alemania sean mejores como país que nosotros, no lo somos porque primero: muchos otros países tienen lugares tan maravillosos como los nuestros, segundo: existen en el planeta un abanico gastronómico tan delicioso como nuestra arepa, nuestro pabellón o nuestras hallacas. y tercero: porque sencillamente el concepto de PATRIA es una mentira que por largos años han usado para manipular y controlar a las masas. Nos tienen divididos en dos bandos alimentados por una utópica esperanza, con la intención de ayudarlos a mantener el poder (y hablo de toda la historia política venezolana). Somos culpables, y por eso me alegra que estemos pasando por este proceso que nos hace madurar, aprender y entender como ciudadanos, a otras culturas del mundo.

Muchos han criticado esta acción, más que todo por “huir”y no “luchar” por la “Patria”. A muchos de ellos los veo hoy emigrando y otros mantienen su esperanza. Sea cual sea la decisión de cada quien, debe ser respetada. Nadie puede ser juzgado si se queda o se va, nadie tiene idea de lo que pudo haberlo hecho llegar a esa decisión.

Quiero compartir este pedazo de la película Argentina MARTIN HACHE – 1997
Se que puede ser un poco pesimista pero tiene razón. Al que le interese, le recomiendo ver esta película.

Lo único que nos diferencia de otras culturas son nuestras experiencias que a su vez se vieron influenciadas por la ubicación geográfica, y esto es lo que nos define. Nuestra “patria” es lo que somos, lo que nos rodea, lo que logramos alcanzar con trabajo, lo que aprendimos de la vida con la gente que nos vió nacer y con la que escogimos compartir.

En resumen, y en esto me incluyo, dejemos al lado la nostalgia por una “Patria” que no existe, enfoquemos nuestra mente en crecer como ciudadanos, aprender de otras culturas y de mostrar con humildad, la nuestra. No es facil, nadie dijo que lo fuese, pero tampoco es imposible.

Venezuela no es solo un color, una comida, una música. Venezuela es lo que has vivido desde que naciste, haciendo tuya la experiencia de ser Venezolano.

Pollo con vegetales y arroz

Desde que llegué a Dublín una de las cosas que he tenido que perfeccionar es el arte de cocinar, la idea no es venir acá a dejar toda la manutención comiendo en la calle, debes ir esporádicamente al mercado y hacer las comprar necesarias para realizar tus platos favoritos, además de ser una medida saludable y económica.

En este blog no solo quiero plasmar mis experiencias en cuanto el proceso de emigración y adaptación, también quiero compartir con ustedes algunas recetas que he aprendido/inventado basándome en las búsquedas por internet mezclado con mis inventos bizarros, tratando siempre de mantenernos en el ámbito saludable.

pollo-con-vegetales-y-arroz

POLLO CON VEGETALES Y ARROZ

Esta receta tiene un toque asiático (más que todo por los condimentos), tenía intención de hacer de nuevo THAI CHICKEN NOODLES pero me dio un poco de ladilla hacer los fideos, entonces cocine el pollo con vegetales, lo sazone y lo mezcle con arroz blanco.

INGREDIENTES

-. Pollo (picado en trozo)
-. Zanahoria
-. Pimentón
-. Cebolla
-. Ajo
-. Jengibre
-. Salsa de soya
-. Salsa inglesa
-. Jugo de naranja
-. Pimienta
-. Especias asiáticas
-. Hiervas varias
-. Aceite de oliva
-. Sal
-. Azúcar

PREPARACIÓN

Picas la cebolla en pequeños cuadros, junto al ajo y el jengibre, lo pones a sofreír en un poco de aceite de oliva, cuando cristalice le echas el pollo en trozos, la salsa de soya, la salsa inglesa y el jugo de naranja. Después de unos 5 min le echas la zanahoria y el pimentón picados en cuadros, las especias, las hierbas varias y la pimienta al gusto. Mueves con una paleta, le echas sal y azúcar al gusto hasta que luego de 10 min lo pruebas y de acuerdo a tus gustos pues le arreglas el sabor. Creo que lo deje por 10 o 15 min, cuando el pollo y los vegetales estuviesen bien cocinados, los iba moviendo con una paleta para que todo se mezclara. Luego lo retiro del fuego y lo mezclé con arroz blanco. Puedes acompañarlo con lo que quieras, puede ser pure de papas, papas al horno, arroz, vegetales al vapor, etc.

Yo no soy chef profesional ni tampoco tengo muchos conocimientos en la cocina, todo esto me baso en la poca experiencia que tengo y en consejos de amigos que si son chef. En cuando a las cantidades todo lo manejo al ojo por cierto, espero que lo disfruten, me cuentan que tal les quedó. BUEN PROVECHO!

GOOD BYE Cruz-Diez!

maiquetiaFoto por: Eleazar Briceño aka Caps

En el artículo pasado (De irse y despedirse) estuve comentando sobre las despedidas en un nivel un poco metafórico, lo que me lleva a continuar con el relato de mi travesía celta pasando por el incómodo momento en el que llegas al aeropuerto y se produce el primer escape de tu zona de confort, pienso que el avión representa el alfiler que revienta tu burbuja de comodidad y protección que has venido reforzando desde que adquirimos cierta “independencia” a determinada edad. Días antes de la fecha de vuelo, yo le había comentado a mi padre que de verdad no quería una despedida un tanto dramática, en donde alguna de las dos partes terminaría deprimida y llorando, que por favor yo podía irme en un taxi hasta el aeropuerto o que me dejara en la entrada del mismo nos despidiéramos y ya me encargaba yo del resto, luego de yo decir esto el me miró y me dijo “Si por supuesto…” con el evidente tono irónico que podría acompañar esa frase.

Desde los 17 años di inicio a un viaje personal en donde la independencia hacia mis padres se fue incrementando, hoy tengo 29 y sin embargo ellos gracias a su amor y cariño, me han brindado la completa ayuda para algunos trámites burocráticos, consejos de vida y traslado al aeropuerto, la cual agradezco con todo el corazón ya que sinceramente sin la ayuda de mis padres, este crecimiento personal no se estuviese realizando. Volviendo al punto, llegamos a Maiquetía y empieza el proceso que ya de por si es bastante burocrático y tedioso pero que con la ineficiencia e incompetencia venezolana hace que termine convirtiéndose en una pesadilla a lo Edgar Allan Poe pero con malandros. Hago mi cola (línea) en las oficinas de Lufthansa para facturar mi equipaje pero al final de la línea te espera una persona la cual desea descargar todo su resentimiento en ti, que posiblemente se enamore de tus ansias de libertad, te las robe, para luego llenar su cerebro de ático abandonado y sentirse superior a ti solo por unos minutos. Este personaje es un militar de la FUERZA ARMADA NACIONAL VENEZOLANA con un nivel cultural (ni siquiera voy a hablar del intelectual) no mayor a la de un “groupie político” ciegamente fanático por un bando a la espera de un milagro socio-económico, al finalizar mi cola inicio un dialogo con dicho individuo que Tarantino jamás envidiaría:

Militar: ¿Hacia dónde se dirige?

Yo: Hacia la ciudad de Dublín.

Militar: ¿Y qué vas a hacer allá? (con tono despectivo ya que posiblemente no tenga ni idea de donde carajos queda esa vaina)

Yo: Esa mierda no es problema tuyo. (Hubiese sido genial responderle eso, cierto?) -Voy a estudiar inglés, acá tengo los documentos de la escuela, seguro médico, pasaporte, carta de la embajada, etc. (no recuerdo que otro documento le mostré para que dejara la ladilla lo más pronto posible).

militares_maiquetiaFoto por: Reuters / Carlos García Rawlins

Luego de hacer una revisión seguramente sin tener idea de lo que la escuela, embajada y empresa aseguradora habían plasmado en dichos documentos, me hace entrega de los mismos y me da permiso para acercarme hasta la recepción de mi equipaje. Debo aclarar que había otro Militar a la derecha revisando la maleta de casi todos los pasajeros, lo que entendí fue que la revisión era un tanto aleatoria (al que ellos se antojaran) por ende no tuve problemas en pasar mi KIT DE MEDICINAS patrocinado por FARMATODO, mis tres botellas de RON DIPLOMATICO y mi par de PAQUETES DE CIGARROS BELMONT  al menos por el aeropuerto en Venezuela.

Luego de toda esta espera, justificación de motivos y pago por equipaje extra, estuve unos minutos con mis padres planificando ya los últimos movimientos estratégicos en mi tierra, como que debo mostrar en emigración, que compras debo hacer en el Duty Free,  o aún más importante: ¿En dónde voy a guardar los euros en efectivo que el banco me entregó por mi manutención estudiantil, para que los corruptos de emigración y militares adjuntos, no me los vayan a querer quitar? Decido en ir al baño a escondérmelos será en las bolas (testículos) y al momento de querer entrar al baño me percato de que esta “cerrado por mantenimiento” con algunas cosas atravesadas en la puerta, un poco confundido porque no veía personal de limpieza en el mismo, me detengo solo por unos segundos en la puerta y de uno de los compartimientos de los W.C. aparece un militar un poco joven y me dice: “El baño está cerrado chamo, vete para otro” con una actitud bastante amenazante. Sorprendido por esto y un poco molesto pues me digno a recorrer media Maiquetía para llegar hacia el otro baño.

Sin más detalles al fin logro entrar a emigración, en donde un gran amigo la cual ya habíamos planificado encontrarnos en el aeropuerto porque su vuelo hacia Buenos Aires salía a la misma hora que el mío, estuvo haciendo la cola para entrar a emigración mientras yo andaba en el “encaletamiento de los euros”, antes de entrar tuve que hacer una despedida muy rápida a mis padres, cosa que obviamente no solo me hizo sentir mal a mi si no a ellos también.  Pero la cola estaba avanzando y no teníamos idea de cuánto podríamos durar dentro de emigración.

salida

Luego de todo el rato de colas y complicaciones, ya en mi puerta de embarque,  hacen el llamado para abordar. La emoción y la ansiedad ya estaban empezando a aparecer más acentuadamente y sin poder fumarte un puto cigarro, es una incertidumbre muy grande el no saber cómo es el estar ALLÁ AFUERA (porque no es lo mismo ser “residente” que “visitante”); el túnel hacia el avión fue mi viaje al espacio, el viaje en el tiempo, el cambio de dimensión, ya no hay vuelta atrás (aunque en ningún momento tuve duda). Camino por el pasillo de mi arca hasta mi puesto que previamente ya había reservado dentro de la misma página de la LUFTHANSA, tienes la ventaja de poder escoger tu asiento (ya hablaré de esto en otro artículo). Al fin todo listo para dar el primer paso a nueva vida, el primer paso tangible para este cambio, este crecimiento, este progreso individual a la cual estaba a punto de dar inicio; hasta que como no era de extrañar,  la incompetencia social venezolana me hizo pasar 5 horas dentro de un avión estacionado  debido a que la “fuerza armada nacional bolivariana” estaban realizando la revisión de cada uno de nuestros equipaje, revisión que decidieron hacer en el último minuto antes de despegar.

“Llevo tu luz y tu aroma en mi piel, y el cuatro en el corazón… Llevo en mi sangre la espuma del mar y el horiz…”
FUCK OFF!!!

avion

Todo fue un largo proceso para el despegue como normalmente le sucede a toda persona que toma un vuelo desde Venezuela, ya de por sí, viajar en avión en cualquier parte del mundo es medio tedioso pero en Venezuela se vuelve una pesadilla no solo por la incompetencia de la mayoría de los funcionarios que trabajan en el aeropuerto (no quiero incluir a todos), sino también por la falta de cultura por parte de los usuarios. Pero lo que puedo aconsejarles para estos momentos es:

-. Mantener siempre la calma, evitar el stress ya que nos viene un largo vuelo.
-. No desanimarse, de igual manera vamos a salir y al final de todo estaremos en un vuelo rumbo a nuestro destino.
-. Es bueno planificar cada detalle antes del día del vuelo, pero siempre en el aeropuerto tendremos que ser creativos.
-. Por último y creo que es lo más importante, traten en lo posible de dedicar unos buenos minutos para despedirse de sus seres queridos, antes o durante de la estadía en el aeropuerto previo a su partida. Yo no pude hacerlo y mientras estuve 5 horas esperando a que los militares cumplieran su capricho, me di cuenta de que no vería a mis padres por largo tiempo.

De irse y despedirse.

No quiero iniciar el blog hablando de realidades de mi país ni las razones del porque me voy, el que me conoce ya lo sabe y el que no me da igual. Este blog tiene otra razón de ser.

Sin embargo no puedo empezar un blog sobre vivir en otro país, sin hablar referente del proceso de “despedirse” (metafóricamente hablando). En mi caso en particular mi literal despedida fue repentina, gracias a la planificación de mis padres y amigos pues me hicieron una despedida bastante peculiar y agradable, en donde compartí con ellos un rato espectacular disfrutando de unos deliciosos choripanes al aire libre dentro de un marco climático bastante agradable. Pero no es de esta clase de despedidas de las que quiero hablar, ya que seguramente TODO EL MUNDO que deja su tierra para irse a vivir a otro lugar, realiza una despedida similar compartiendo con familiares y amigos; a lo que quiero referirme en este primer artículo es en el caso metafórico de la despedida. Cuando te toca despedirte de algunas cosas materiales, insignificantes para muchos pero que para uno tienen un cierto valor sentimental que no puede pasar por debajo de la mesa.

cosas

Por ejemplo, luego de vivir tantos años solo en un mismo cuarto con tus cosas, ahora es momento de irse a un lugar completamente diferente posiblemente compartiendo el cuarto. No es fácil, aunque parece sencillo e insignificante, no es fácil. Además empiezas a darte cuenta en los últimos días de que todo lo que ves cotidianamente en tu casa, en tu urbanización y hasta en tu ciudad, ya no lo veras por un largo tiempo. No digo que no vamos a volver pero estamos claro que será por un muy largo tiempo. Cuando yo empecé a armar mis maletas, no encontraba forma de traerme toda aquella cantidad de cosas de las que yo estaba seguro que no iba a usar acá pero que no quería desprenderme de ellas, discos, afiches, fotos, recuerdos, mariqueras que uno guarda porque simplemente le parecen “chéveres”. En fin, el problema estuvo cuando empecé a empacar los libros y películas. No soy un lector muy habitual pero tengo una pequeña colección de libros las cuales no he leído y quería traérmelos para aprovechar el tiempo libre que iba a tener al llegar a Dublín. Tuve que dejar ciertos libros las cuales ya había leído y otros que no pero que no cabían en mi maleta, el que más me dolió haber dejado fue el ANTOLOGÍA DE LOS BEATLES (evidentemente no pude traerlo por su gran tamaño), tenía interés en traérmelo porque al estar de este lado del mundo y tener tan cerca Inglaterra, podría planificar un tour basándome en la información que te brinda esta biblia del cuarteto de Liverpool, de igual manera estoy seguro que esta misma información la puedo conseguir en el maravilloso mundo del internet. Por otro lado MIS PELICULAS, para los que me conocen saben que son mis objetos más preciados, una colección de DVDs de las grandiosas y no tan grandiosas producciones del 7mo arte, fue una decisión muy fuerte créanme. Al final pude generar un equilibrio entre mis favoritas y las que no he visto para traerme lo mejor de mi colección.

manejando

Los últimos días fueron horribles y estresantes, compras de último minuto y despedidas fugaces a personas neutrales en tu vida. Pero la verdadera emoción empieza cuando montas tus maletas en el carro e inicias el viaje hacia el aeropuerto. Yo vivía en la ciudad de Valencia – Estado Carabobo, tuve que viajar aproximadamente 3 horas y medias hasta la capital (creo que Venezuela quería darme una despedida con broche de oro, porque la verdad no conseguimos cola en todo el camino) y luego bajar hacia la guaira, ciudad en donde se encuentra el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar (Maiquetía). En todo este camino desde mi ciudad hasta el aeropuerto, me tome un momento para despedirme de mi tierra intentando guardar cada imagen en mi cabeza como un grandioso recuerdo de ese momento que estaba dejando atrás, era una marcha de libertad, por un lado depresiva por dejar el pasado atrás y por otro lado positiva por ver nuevas oportunidades en un futuro progresista a nivel personal y hasta profesional. En fin, en ese momento fue la despedida más significativa, cuando te das cuenta que no solo dejas las significancias materiales, o tu entorno por tradición, sino que también estas dejando (como dice una amiga)… Tu suelo.